Centella reclama a Morenés una “verdadera política de defensa para España y para Europa fuera del corsé de la OTAN que impide defender la soberanía nacional”

Texto de la interpelación y réplica realizadas por el portavoz parlamentario de IU al ministro de Defensa.

Presentamos esta interpelación porque entendemos que en esta situación de crisis, esta situación de emergencia que vivimos, en la que la ciudadanía está sufriendo las mayores agresiones que se podían esperar, también tenía que haber un espacio para que este Pleno pudiese debatir sobre seguridad y sobre defensa. En primer lugar, porque entendemos que es necesaria una reflexión sobre cómo organizamos algo tan importante como es nuestra propia defensa y cómo participamos desde España un hacer el mundo más seguro o más inseguro, pero también porque la implicación de España en un esquema como es la OTAN, que es algo más que un esquema militar, es el armazón que defiende a los mercados, tiene también una relación directa con la agravación de la crisis que sufren millones de españoles.

Queremos empezar señalando que, como les dijimos ayer, para nosotros no es lo mismo seguridad que defensa. Entendemos que la seguridad es mucho más que simplemente la defensa de España; por eso creemos que es una política en la que se tiene que implicar todo el Gobierno. Son necesarias relaciones internacionales basadas en el equilibrio, en que sean horizontales. Hacen falta unas relaciones internacionales que respeten la soberanía y el derecho de los pueblos a disponer de su propia riqueza para hacer un mundo más seguro.

La mejor política de seguridad es la preventiva, pero no esa en la que se trata de disparar primero, sino la que intenta que no haya condiciones para la guerra, la que intenta hacer un mundo más justo, más solidario y que evite las condiciones para la guerra. Un mundo, por ejemplo, en el que no existan dos varas de medir, un mundo en el que unos guerrilleros sean luchadores por la libertad, si actúan a favor de los intereses de Estados Unidos, y sean terroristas si lo hacen en sentido contrario. El caso de los talibanes afganos es el más emblemático, pero podemos hablar de Libia, de Kosovo o de Siria, donde también vemos cómo a Al Qaeda o a sus redes se les ponen de un lado o de otro según interese a la OTAN.

Por eso, queremos definir bien qué es política de seguridad. Para nosotros es empezar por la defensa de la soberanía nacional, por la defensa de la democracia, por la defensa de unas mejores condiciones de vida para los ciudadanos y las ciudadanas de este país. Creo que esto le suena. Pues bien, nada de esto, señor ministro, es posible en la OTAN, que nos quita soberanía, que nunca ha defendido  la democracia, como muy bien pueden recordar los ciudadanos griegos o portugueses. La OTAN es un corsé que nos impide poder defender la soberanía nacional.

Un apunte indicativo, señor ministro, es cómo se plantean, y usted lo sabe, los riesgos y amenazas a nuestra seguridad. Así, ustedes enumeran como tales riesgos el terrorismo internacional, la criminalidad, la proliferación de armas de destrucción masiva, los Estados fallidos, sin olvidar los grandes movimientos de inmigración ilegal. Pero en su apreciación se evidencia que ustedes miran siempre hacia el sur cuando hablan de riesgos; hablan siempre de los países más empobrecidos, casualmente. Desde esta perspectiva plantean ustedes esa amenaza, pero nada nos dicen de una amenaza que viene de un mundo que se intenta globalizar en el neoliberalismo, de un mundo que concentra la tecnología, la riqueza, el poder militar y el poder político en una parte pequeña del planeta, planteando que el resto del mismo es terreno a conquistar, terreno a dominar.

Se genera empobrecimiento, se genera subdesarrollo y, al mismo tiempo, se plantea que hay que defenderse de los conflictos que presenta ese subdesarrollo. Se plantean los problemas no en las causas sino en sus consecuencias, por eso se justifican nuevas intervenciones militares que se presentan como humanitarias cuando no suponen, ni más ni menos, que asegurar el rearme militar. Cada día se abre más una brecha entre el primer mundo y el resto del planeta. Se habla de seguridad nacional cuando en realidad  lo que se  persigue es preservar los recursos en beneficio del primer mundo.

Esto es a lo que ayer me refería cuando le hablaba de Estado fallido porque ustedes entienden que hay que atajar las causas que provocan esos Estados fallidos. Nosotros planteamos que hay que atajar las causas y no los síntomas, que el problema no es que haya Estados fallidos, el problema es ver por qué existen esos Estados fallidos, y ayer le citábamos  algunas de esas causas.

En esta visión de la seguridad no son ajenas las nuevas doctrinas militares que han ido apareciendo, eso sí, al calor de lo que ya nadie duda  que ha sido un fracaso, como han sido las intervenciones militares en Irak y en Afganistán. A estas alturas nadie puede reconocer que no haya sido un fracaso para grandes ejércitos, que ni siquiera han conseguido los objetivos militares que se proponían; eso sí, han conseguido su objetivo a la hora de apropiarse de recursos naturales de esos territorios.

Es verdad -usted lo recordará- que en el año 2006 Estados Unidos adoptó un nuevo manual de contrainsurgencia, que dio un giro a los manuales que venían desde la caída del muro de Berlín. Estos nuevos manuales tratan de un acercamiento integral de la política, de la economía con los esfuerzos militares. Hoy vemos cómo eso se hace realidad en los conflictos, que no se hacen, como le decía, en defensa de nuestra seguridad, sino defendiendo intereses muy concretos, que es subordinar los recursos de cualquier nación a las estrategias militares de seguridad. Ya decíamos en los últimos Presupuestos Generales del Estado que no ponían ustedes en cuestión el esfuerzo militar que se había realizado en anteriores legislaturas; un esfuerzo que se traduce en un gasto militar sostenido y excesivo, que presenta unos gastos militares como si fuesen gastos de naturaleza productiva o beneficiosos para nuestra economía. La realidad, se lo dijimos y se lo decimos, es que la misma cantidad de gastos tendría mucha más repercusión, mucho más impacto, si fuese en investigación y en desarrollo de industrias civiles. Por eso, lo que le planteamos no es mandar al paro a los que trabajan en industrias militares, sino reconvertir esas industrias militares para que generen mucha mayor riqueza.

En el ámbito internacional, la defensa colectiva sigue descansando, como ya le he dicho, plenamente en la OTAN, apoyando y sumándose al esfuerzo de armamento que lidera la OTAN. Usted habla de ser leales, de ser consecuentes con nuestros compromisos. Yo le repito que eso es sumisión y no lealtad. La política europea de seguridad y defensa sigue estando exclusivamente para desarrollar las capacidades militares que  continuamente demanda la OTAN; no hay una política europea de seguridad y defensa en el marco de la OTAN. Solamente fuera de la OTAN Europa podría tener una política propia de seguridad y defensa, y eso es lo que le reclamamos. Usted afirma una y otra vez el compromiso con la OTAN; nosotros seguimos defendiendo lo contrario, la salida de España de la OTAN, porque entendemos sinceramente que es necesario un cambio que articule una estrategia diferente de seguridad, que ubique al ser humano en el centro de la política, en el centro de la seguridad del mundo. Entendemos que la política de globalización neoliberal en los ámbitos político, económico, social y cultural está provocando inseguridad, está provocando conflicto, y eso, señor ministro, no es posible en el marco de la OTAN.

Tampoco será posible mientras el grueso de los recursos de nuestro país se destine a aumentar nuestras capacidades militares, a intentar blindar nuestro mundo frente a amenazas exteriores que nosotros mismos estamos contribuyendo a alimentar. Nos estamos alejando de trabajar por la paz. Como  le  decía,  por la paz no se trabaja desde la guerra, por la paz se trabaja fomentando la paz, fomentando la seguridad humana y que haya personas y pueblos que puedan vivir sin ese temor y siendo fundamentalmente dueños de su propia riqueza. El dominio imperialista solamente provoca conflictos, por eso queremos construir un mundo más seguro, un mundo más justo y un mundo más en paz. Por este motivo no queremos que haya bases de Estados Unidos en nuestro país, bases que incluso llegan, como en el caso de la base de Morón, a subarrendar a empresas norteamericanas que intentan utilizar la policía militar en contra de los trabajadores españoles. No queremos que haya territorio de Estados Unidos en nuestro país, más allá de su embajada.

Creemos que hace falta y que es posible otra política de defensa que pase por cuestionarnos las misiones españolas en el exterior -a las que brevemente me referiré-, misiones que, para empezar, suponen un coste económico que no tiene ninguna otra compensación. Más de 7.000 millones de euros; solamente en Afganistán más de 2.000 millones. Se lo venimos diciendo desde el primer día: no se nos ha perdido nada en Afganistán; no hemos contribuido a nada en Afganistán, salvo -eso sí- a que Estados Unidos pueda creer que domina una parte del planeta.

No es hoy más libre el pueblo afgano; eso sí, hoy vergonzantemente se va a llegar a acuerdos con los talibanes, que hace poco tiempo eran unos terroristas con los cuales no se podía siquiera hablar y anteriormente unos luchadores de la libertad cuando lo  hacían  a favor de  Estados Unidos.

En el minuto que me queda quiero referirme a la ‘operación Atalanta’, una operación  emblemática, una operación que supone contribuir a que Somalia esté militarizada. ¿Sabe usted que se ha dedicado más del triple de recursos a la intervención militar que a la ayuda humanitaria? ¿Usted cree que es normal que el mundo dedique más del triple a la cuestión militar que a la ayuda humanitaria del pueblo de Somalia? ¿Usted cree que es justo defender a un Gobierno que no tiene ninguna representatividad sino que, al contrario, lo que ha hecho ha sido bombardear a su propio pueblo? Sabrá usted también que durante 20 años Somalia ha sido el vertedero de residuos peligrosos para las industrias europeas, tanto en su agua como en su territorio. Eso es lo que ocurre en aquella parte del mundo.

Resulta discutible que las vías militares sean eficaces, y usted lo sabe, pero ¿a qué contribuyen? Contribuyen a dos elementos: uno, a vender más armas -es un objetivo fundamental-, y otro, a seguir permitiendo que Somalia siga siendo una zona militarizada. Nosotros pensamos que ese no es el camino, que el camino es el contrario: que se invierta el triple en ayuda humanitaria que en gastos militares. Por eso, creemos que es posible otra política de seguridad sobre la que basar la política de defensa.

Nos preocupa la seguridad, nos preocupa que haya un mundo más seguro, por eso presentaremos una moción cuando corresponda en la que intentaremos demostrar que es posible otra política de paz, que es posible otra política de defensa para avanzar en un mundo mucho más humano y mucho más pacífico. Muchas gracias.
 

RÉPLICA DE JOSÉ LUIS CENTELLA A LA RESPUESTA DEL MINISTRO DE DEFENSA


Señor ministro, usted pide consenso, cosa que le honra, pero es evidente que para eso  usted tendría que tener capacidad para ser responsable de las decisiones que sobre política de defensa se toman. En el marco de la OTAN -ayer se lo decía- las decisiones se toman en despachos en los que nuestro grupo pinta muy poco, como es lógico, pero, por desgracia para nuestro país, usted tampoco pinta mucho.

En los despachos donde se toman las decisiones de la OTAN, en el Pentágono, lo que prevalecen son los intereses de los lobbies, los intereses de quienes realmente sacan provecho en las operaciones militares. Usted ha hablado de gastos militares; nosotros le hicimos cuentas en los Presupuestos Generales del Estado y se las haremos en los próximos, porque entendemos que es posible la reducción desde otra política. No son los gastos que se derivan del mantenimiento de la industria militar propia española los que más abultan, son otros que usted bien sabe; son esos compromisos que usted asume y que nada van a aportar realmente, pero que sí van a suponer muchos gastos.

A mí me gustaría hacerle una pregunta, porque usted dice que todos tenemos en la mente qué países son demócratas y qué países no lo son. Me gustaría preguntarle si usted sabe quién hace la lista de los países terroristas. Me gustaría preguntarle porque sí  está en alguna lista Venezuela, que nos ponen dificultades para tener comercio con este  país. ¿Usted puede asegurar que no hay ningún impedimento para que España realice cualquier compra o venta de material a Venezuela? Me gustaría que usted hoy aquí lo dejase claro, porque nuestra información es que Estados Unidos condiciona nuestras relaciones comerciales con Venezuela. No sé si Venezuela está en la lista de países terroristas o países no demócratas. El problema es quién hace las listas, quién decide sobre quién es terrorista y quién no.

Usted dice que el pueblo afgano es el que más ha sufrido el terrorismo, pero ¿quién alimentó el terrorismo en Afganistán? ¿No fue Estados Unidos quien armó a los terroristas en su momento? ¿Quién engendró a los talibanes cuando entonces les interesaba porque había que oponerse a la Unión Soviética y todo valía? Eso es lo que le venía a decir.

Es verdad que en el norte de África hoy hay inseguridad, pero ¿quién ha alimentado a regímenes que hoy son cuestionados? Nuestro grupo no le dio la medalla a Gadafi cuando vino a Madrid ni estuvo presente en esa recepción. Por tanto, hay una doble vara de medir entre quienes son aliados y son libres para todo, hasta para ser buenos compradores de armas, y quienes están en la lista negra -hecha con toda seguridad no por usted ni por su Gobierno-, que es a los que hay que aislar, a los que hay que combatir. Ese es el problema que venimos a plantear aquí. Nosotros queremos una política de defensa y de seguridad propia de España. Quienes más alardean de patriotismo, que están en esa bancada, en realidad no son patriotas cuando se someten a la OTAN, cuando se someten a intereses que no son los de este país.

Usted dice que Afganistán no es un fracaso, y le tengo que reconocer que es verdad. Sobre lo que posiblemente no tengamos la misma opinión es sobre quién no ha fracasado en Afganistán. Allí no ha fracasado con toda seguridad quien vende las armas, que posiblemente las venda a unos y a otros, pero tiene nombre y apellidos, y usted seguramente lo conoce mejor que yo. En Afganistán ha triunfado la guerra, en Afganistán ha perdido el pueblo, que hoy, diga usted lo que diga, tampoco es un pueblo libre ni soberano.

Usted viene a señalar de nuevo el ejemplo de Atalanta y nos dice que mientras no se consigan unos determinados objetivos hay que mantener la presión militar. El problema es que no se avanza, el problema es que hoy en Somalia no se ha avanzado nada más que el triple de gastos militares en lugar de que haya el triple de ayuda humanitaria, y solamente el 3% de las intervenciones de piratas pueden ser perseguidas o intervenidas. Por tanto, no es ese el motivo, es la excusa, señor ministro. Por eso plantearemos una moción en la que intentaremos demostrar que es necesaria y posible otra política de defensa. Muchas gracias.

[En la foto José Luis Centella]