IU vota en contra de la tercera reforma financiera y del 'banco malo', y advierte que se hace "a costa del dinero público porque el Estado es el único que asume riesgos"

El portavoz económico en el Congreso, Alberto Garzón, invita al Gobierno a crear un ‘banco bueno’, es decir, a utilizar los “activos inmobiliarios para fines sociales, desde el punto de vista de la creación de un stock de viviendas públicas”

Izquierda Unida se opuso hoy, a través de su Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA, a la convalidación en el Congreso de la tercera reforma del sistema financiero decidida por el Gobierno en sus apenas 10 meses de gestión, en un nuevo intento de sanear la maltrecha situación de la Banca.

El Real Decreto Ley de reestructuración y resolución de entidades de crédito salió adelante por 196 votos a favor, 120 en contra y 6 abstenciones. Esta norma se tramitará ahora como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia, lo que posibilitará que los grupos traten de introducir enmiendas para mejorarla.

El portavoz económico de IU, Alberto Garzón, denunció durante su intervención que el Gobierno, finalmente, se ha decantado por la fórmula de crear un ‘banco malo’ -pese a las reiteradas y ahora demostradas falsas negativas de que esto fuera a ser así realizadas hasta hace poco por Mariano Rajoy- para socializar el alto coste que tendrá deshacerse de los ‘activos tóxicos’ inmobiliarios en poder de las entidades bancarias tras el estallido de la ‘burbuja inmobiliaria’.

Del mismo modo, Garzón destacó que entre las “mentiras e inexactitudes” lanzadas por el Ejecutivo del PP en todo este tiempo, y que ha mantenido hasta el último momento, está que esta operación no tendrá un coste para el dinero público de todos, cuando lo que está “clarísimo” es que “el Estado será el único que ponga dinero, el Estado será el único que asuma unos riesgos muy importantes”.

Intervención completa de Alberto Garzón en el Pleno del Congreso:

"Tenemos encima de la mesa un nuevo real decreto, que es la manifestación de cómo este Gobierno obedece los dictados de instituciones como la troika. Todos recordamos perfectamente, nítidamente, las palabras del señor Rajoy diciendo: No habrá un ‘banco malo’. Hoy se suma a todas las mentiras e inexactitudes que ha llegado a decir, porque aquí tenemos un ‘banco malo’.

Lo primero que tenemos que hacer notar es que precisamente con el intento de adaptarse a las instituciones internacionales, como la troika, este decreto es profundamente abierto, es un decreto que no termina de concretar en ningún momento. Se deja tan abierto a una nueva reglamentación que el Gobierno podrá hacer tanto una cosa como la contraria más adelante.

Por tanto, es un decreto suficientemente abierto como para que el Gobierno pueda utilizar su retórica para decir que no costará ni un euro a los españoles, pero hay algo que está clarísimo y que se refleja muy bien en este real decreto y es que, de momento, el Estado será el único que ponga dinero, el Estado será el único que asuma unos riesgos muy importantes.

Este Gobierno habla de ganancias futuras, ganancias esperadas; es decir, el Gobierno va a utilizar el dinero del rescate para constituir este ‘banco malo’ y espera, con una fe digna de devoción, que en el futuro se puedan tener ganancias. Este tipo de fe que está moviendo prácticamente todas las leyes de este Gobierno no podemos debatirla -es fe y, como hemos dicho en otras ocasiones, de fe no podemos debatir-, pero sí podemos hablar de las probabilidades de que se cumplan o no esos objetivos y, la verdad, no parece nada, nada probable.

De hecho, este tipo de argumentación tiene mucho que ver con otra que ya ha hecho también usted, señor ministro, respecto al FROB. En este nuevo real decreto cualquiera puede observar que se modifica el FROB y que, además, se le obliga a convertir en acciones aquellos bonos convertibles. Esto es algo que ya sucedió con Bankia y revela que la argumentación que suele utilizar el Gobierno, tarde o temprano, se demuestra que es falsa.

Recuerden ustedes, señorías, que este Gobierno advirtió de que el FROB no iba a costar dinero a los españoles y su argumentación era precisamente que eran bonos convertibles que rendían un tipo de interés y que, por tanto, tenían poco riesgo. Pero hoy, con el tiempo, sabemos que esos bonos convertibles se convierten en acciones, no rinden ese tipo de interés que nos vendía el Gobierno como el elemento fundamental de su política -un 7% o un 8%-; desaparece ese tipo de interés y el Estado asume nuevos riesgos. Por consiguiente, la argumentación original de este Gobierno, que suele ser que no va a costar dinero a los contribuyentes, al final, al cabo de un tiempo, se demuestra que es falsa.

Eso es probablemente lo que pasará con este nuevo ‘banco malo’, un ‘banco malo’ que constituye el FROB y que, sin embargo, se queda prácticamente ajeno al control parlamentario, limitándose a hacer un informe general y anual, con la posibilidad, además, de mantener secreto a las preguntas de los diputados; es decir, aleja el FROB del control parlamentario, dándonos la razón otra vez más en lo que ayer explicábamos del funcionamiento de esta Cámara. Es algo que intentaremos enmendar cuando esto se tramite como proyecto de ley, que es una de las cuestiones que plantearemos.

Es importante entender que el dinero del Estado se va a dedicar a generar este ‘banco malo’ y también que la argumentación del Gobierno es que habrá una parte de control privado de aproximadamente el 50%. El decreto no estipula precisamente cómo se va a constituir esa parte de capital privado, si va a ser un capital mínimo de 60.000 euros, como establece la ley, o si vamos a tener un capital social mayor. Por lo tanto, no se establece cuál va a ser el riesgo que asuman las entidades privadas. Es un decreto profundamente abierto, desde la posibilidad de que un hedge fund, un fondo de capital riesgo, introduzca 30.000 euros con una capacidad de apalancamiento, de endeudamiento ilimitada, como aparece en el decreto, con todas las posibilidades que eso genera de especulación con los activos que se están llevando al ‘banco malo’, es decir, se abre la posibilidad de que incluso ese capital privado pueda hacer negocio apenas con una miserable cantidad de dinero. Pero, por otra parte, como el decreto es tan abierto, podría permitir que ese capital fuera simplemente suscrito a través de un intercambio entre los ‘activos tóxicos’ y una participación en acciones de los propios bancos intervenidos.

¿Qué es lo que quiero decir con todo esto? Que este decreto es tan complejo y tan abierto que se entiende que simplemente está hecho para abrir puertas a lo que le vaya a decir la troika en el futuro. En este sentido, este real decreto no nos deja demasiadas cosas claras más allá de lo que sabemos: que será el Estado el que ha incrementado la capacidad de aval, el que ha incrementado su exposición de riesgo ante los activos tóxicos y ante este nuevo negocio, que será el ‘banco malo’.

Lo que nosotros planteamos es una cuestión más de fondo, que tiene que ver con lo que hemos venido diciendo e insistiendo en los últimos meses. Estamos hablando de unos ‘activos tóxicos’, que son los que se derivan de la ‘burbuja inmobiliaria’ que tenían los bancos, de esta resaca, de estas viviendas, de este suelo, de estos créditos, porque en este decreto cualquier activo es posible. No sólo hablamos de activos inmobiliarios, como bien sabe el señor ministro, sino que hablamos de todo tipo de activos, de préstamos, etcétera, cualquier tipo de estos considerados ‘tóxicos’ va a servir para limpiar el balance del sistema financiero. Y hay varias posibilidades, pero este Gobierno no nos aclara cuál es su estrategia, no sabemos si va a intentar hacer negocio, como parece que ha dicho en algunas ocasiones el Gobierno, que es mantener las viviendas esperando que en el futuro se puedan revalorizar y hacer una ganancia, o si, por el contrario, lo que quieren hacer es una especie de ‘cementerio nuclear’ con todos los ‘activos tóxicos’ y mantenerlos de esa forma para que los bancos queden libres y el riesgo lo asuma absolutamente el Estado y, ya en el futuro, a otro gobierno le tocará añadir las pérdidas que se deriven.

En definitiva, es un decreto profundamente abierto, pero un decreto que deja claro que será el Estado el que asuma para empezar el riesgo y, probablemente, las pérdidas derivadas de esta operación. Ese es el elemento fundamental que nos lleva a votar que no un decreto que está esperando nueva reglamentación, como es en el caso de la valoración de los activos tóxicos, una valoración que no sabemos cómo se va a hacer, que se deja para que el Banco de España la estipule y que no aparece en este real decreto, y por lo tanto no podemos saber las consecuencias reales y cuantitativas de esta cuestión.

No obstante, invitamos a este Gobierno, señor ministro, a convertir el ‘banco malo’ en un ‘banco bueno’. Dentro de todos los activos que va a tener esa sociedad de gestión -ese ‘banco malo’- estarán las viviendas vacías, estarán un tipo de activos inmobiliarios que podrían utilizarse para fines sociales, desde el punto de vista de la creación de un stock de viviendas públicas. Creemos que dentro de todo lo malo que están significando las leyes del Gobierno esta posibilidad se abre gracias a este real decreto, se abre en este momento y podría servir para corregir uno de los problemas fundamentales de este país, que es la falta de acceso a la vivienda.

Entendemos que hay que seguir controlando y fiscalizando lo que va a ser este sistema de ‘banco malo’ porque insistimos -insistimos porque hay que hacerlo- en que no está nada claro y sí contamos con la probabilidad de que sea un fracaso desde el punto de vista de que el Estado no pague nada en absoluto, al contrario, creemos que va a pagar mucho y queremos fiscalizar esa situación para poder ir cuantificando cuáles son las pérdidas, cuál es el agujero al que se van a ir todos los activos tóxicos y que vamos a pagar nosotros, los contribuyentes.

En definitiva, asistimos a una nueva aceptación, a un nuevo modo de vasallaje ante unas instituciones internacionales que han impuesto este real decreto, que han hecho que esto provenga del memorándum, el memorándum que, como decíamos ayer, no se ha debatido aquí y que nosotros queremos debatir aquí a pesar de saber que la mayoría absoluta del Partido Popular lo aprobará. Pero consideramos que es legítimo debatirlo para que no sean los reales decretos los que vengan desde instituciones internacionales.

Nosotros manifestamos nuestra oposición a este memorándum, nuestra oposición a que la crisis la paguen los más desfavorecidos, los más pobres, los contribuyentes y no los creadores de esta crisis, que se están yendo de rositas. Por estas razones, nosotros pedimos que se tramite como proyecto de ley, votaremos en contra de este real decreto y pedimos al Gobierno que aproveche las puertas que está abriendo probablemente sin querer para utilizarlo para fines sociales. Muchas gracias."