El Gobierno confirma a Centella que los inhibidores comprados hace tres años por seis millones de euros para la seguridad de las tropas en Afganistán y Líbano fallan y están sin utilizar

Tras los graves y reiterados problemas denunciados por el portavoz de IU en la Comisión de Defensa, el Ejecutivo le responde ahora por escrito que el material que Indra empezó a facilitar en 2010, tras un contrato adjudicado en diciembre de 2009, requiere “un protocolo exhaustivo de comprobaciones, pruebas y ajustes que, dada la complejidad del proyecto, hace que todavía esté pendiente de su despliegue en Zona de Operaciones”

El Gobierno ha confirmado al portavoz parlamentario de Izquierda Unida y también portavoz de esta formación en la Comisión de Defensa, José Luis Centella, que los inhibidores de frecuencia comprados por seis millones de euros en un contrato adjudicado el 14 de diciembre de 2009 para mejorar supuestamente la seguridad de los vehículos enviados a la misión en Afganistán, primero, y luego a la de Líbano, permanecen aún sin utilizar y su despliegue en estas zonas de operaciones “todavía está pendiente”. Estos inhibidores comenzaron a ser recibidos por el Ejército de Tierra a lo largo de 2010.

El Ejecutivo ha comunicado este hecho en una escueta respuesta por escrito de tres líneas hecha llegar a Centella el pasado mes de diciembre, casi dos meses después de la detallada pregunta que el diputado por Sevilla registró en octubre. En concreto, el parlamentario de IU exponía que el contrato se adjudicó a la empresa Indra y que Defensa se marcó como objetivo con la adquisición de este nuevo material acabar con los problemas de interferencias que originaban los inhibidores que fabricó la empresa coruñesa Electrosoni S.L. Estos causaban graves problemas en las comunicaciones de las tropas que viajaban a bordo de los vehículos militares de transporte, por lo que había sido necesario instalar hasta diez filtros por vehículo para tratar de solventarlo.

José Luis Centella detalló en su pregunta que “Indra, por tanto, diseñó un inhibidor que, en teoría, iba a acabar con las interferencias. Los primeros dispositivos fueron instalados en algunos RG-31, BMR, VAMTAC y LMV”, que posteriormente debían ser enviados a Afganistán.

Pero durante los ensayos se percataron de un nuevo grave problema no resuelto. Según las fuentes consultadas, “el inhibidor de Indra supera ampliamente en potencia a sus predecesores y sigue interfiriendo en los sistemas de comunicaciones de los vehículos”, señala el portavoz de Defensa de IU. Los responsables del Ejército de Tierra dieron “orden inmediata de no enviar a la zona de operaciones ninguno de estos inhibidores y solucionar primero estas interferencias”. Casi tres años después, “los dispositivos se encuentran almacenados sin poder utilizarse”.

En su más que breve respuesta, el Gobierno no desmiente ninguno de estos extremos expuestos por Centella y se limita a señalar que “se informa a Su Señoría que los inhibidores de frecuencia a los que se refiere requieren un protocolo exhaustivo de comprobaciones, pruebas y ajustes que, dada la complejidad del proyecto tecnológico emprendido, hace que todavía esté pendiente de su despliegue en Zona de Operaciones”.

Se da la circunstancia de que mientras estos inhibidores que el Ejército no ha podido utilizar durante casi tres años siguen sin poder proteger a las tropas españolas desplegadas en Afganistán y Líbano, Defensa ya ha comenzado el repliegue de los efectivos en la segunda de las misiones militares mencionada, que espera completar en su totalidad en 2013, mientras que también ha anunciado que acelerará la marcha de Afganistán para tratar de culminarla en 2014.

La respuesta del Ejecutivo no da tampoco ninguna explicación a estas cuestiones que José Luis Centella también incluía en su iniciativa parlamentaria: “¿Qué falló en las condiciones requeridas para la licitación del contrato? ¿Por qué no se verificó ese ‘detalle’? ¿Piensa el Gobierno pedir responsabilidades a los autores de este desaguisado?


(En la foto, de José Camó, José Luis Centella)