Izquierda Unida muestra su posición contraria a cualquier proceso de privatización de Bankia

El responsable federal de Economía y Empleo, José Antonio García Rubio, señala que esta entidad “debería ser un sólido instrumento público para facilitar el crédito y apoyar un desarrollo sostenible y creador de empleo”
 
El secretario ejecutivo federal de Economía y Empleo de Izquierda Unida, José Antonio García Rubio, sale al paso de las informaciones relativas al avance por parte del Gobierno de Mariano Rajoy en el proceso de privatización de Bankia, entidad bancaria actualmente nacionalizada, y manifiesta que “nos encontramos ante un verdadero globo sonda del Gobierno para medir la acogida de medidas de estas características entre los inversores privados, así como su repercusión en el valor de la acción”. García Rubio señala que “Izquierda Unida se opone a cualquier proceso de privatización de Bankia porque estima que mantener el carácter público del banco facilitaría el crédito a las pymes y a las familias que tan necesario es en nuestra economía”.
 
Afirma que “una institución del tamaño y la presencia territorial de Bankia que, además, ya hemos rescatado con el dinero de todos los contribuyentes, debe ser un instrumento de primera importancia para impulsar otro modelo productivo que genere un desarrollo sostenible y creador de empleo”.
 
El responsable económico de IU detalla que “la presencia pública en Bankia, con el 68% del capital, es determinante y no debe ser reducida. El sacrificio para su intervención ya está hecho y tiene mucho que ver con los recortes impuestos por la troika y aceptados sin rechistar por los gobiernos de PP y PSOE. El resultado de esos sacrificios no puede ser malvendido ahora y tiene que aprovecharse para constituir un polo de Banca Pública capaz de dar crédito, impulsar el empleo y eliminar las prácticas especulativas que nos han llevado a esta situación. La salida de la crisis necesita medidas así y no nuevas privatizaciones”.
 
“Además -añade García Rubio-, vender Bankia a trozos no engaña a nadie. Es una estrategia para, aprovechando la grave crisis vivida por las cajas, trasferir casi la mitad del sistema financiero español (con sus depósitos, sus créditos y sus activos) desde una propiedad de carácter social al dominio privado de los grandes intereses financieros. Se trata de un auténtico pillaje sobre la propiedad social”.