El senador de IU Jesús Iglesias reclama por primera vez en sede parlamentaria la convocatoria de un referéndum para que la ciudadanía decida entre monarquía y república

El parlamentario asturiano mantiene en el Senado un duro intercambio de opiniones con la vicepresidenta del Gobierno que concluye con un “¡Viva la república!”

El senador de Izquierda Unida por Asturias, Jesús Iglesias, ha dirigido una pregunta en la sesión de control al Gobierno en la Cámara Alta a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en la que han planteado por primera vez en sede parlamentaria la exigencia planteada por IU de que se convoque un referéndum para que la ciudadanía pueda decidir entre Monarquía o República.

En su intervención, celebrada al día siguiente del anuncio de su abdicación por parte de Juan Carlos de Borbón, Iglesias denuncia el hecho de que “en 15 días se va a aprobar una ley orgánica que dé amparo a esa voluntad anunciada por el monarca. No se ha hecho a lo largo de estos años porque no se ha querido abrir el debate sobre monarquía o república”, pero la sociedad está reclamando “más democracia y más participación”.
 
INTERVENCIÓN ÍNTEGRA DEL SENADOR DE IU JESÚS IGLESIAS
 
"Señora vicepresidenta, la pregunta es si tras el anuncio del jefe del Estado de su voluntad de abdicar piensa el Gobierno de la nación, al amparo de lo establecido en el artículo 92 de la Constitución Española, someter a referéndum la forma de Estado, dando así la oportunidad a los ciudadanos de decidir sobre la forma republicana o monárquica del Estado.
                  
…También lo sería cumplir la Constitución convocar referéndum. ¿O es que no dice el artículo 1.2 de la Constitución que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado? Lógicamente, sobre esta soberanía no se pueden superponer  los derechos de estirpe. ¿O no dice el artículo 92.1 de la Constitución que las decisiones de especial transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos? ¿Acaso quién sea el jefe del Estado no es una decisión de especial transcendencia?

Cual fuera el resultado de esta consulta abriría el escenario sobre la necesidad de realizar o no una reforma constitucional. Y
de esta manera doy respuesta también a lo manifestado esta mañana por el señor presidente del Gobierno.

Quienes apuestan exclusivamente por dar cumplimiento a las previsiones sucesorias banalizan una decisión de tremenda transcendencia política. Lo van a hacer -nos lo acaba de anunciar la señora vicepresidenta del Gobierno- mediante la tramitación de un proyecto de ley, una vez más, por el ‘método exprés’.

Tras 36 años sin desarrollar el artículo 57.5 de la Constitución Española, en 15 días se va a aprobar una ley orgánica que dé amparo a esa voluntad anunciada por el monarca. No se ha hecho a lo largo de estos años porque no se ha querido abrir el debate sobre Monarquía o República en este país, pero ese debate siempre ha existido, y hoy, en los últimos tiempos, está en la sociedad con más fuerza, esa sociedad que reclama más democracia y más participación. Y ello no se va a resolver con un cambio de la figura del monarca.

Los monárquicos de convicción o de conveniencia destacan en estos días los méritos del monarca. No es ese el debate, aunque se podría buscar el contrapunto. Se está desarrollando una espacie de hagiografía en vida con todos los medios de comunicación como elemento de eco difusor, pero lo realmente importante hoy es que, tras la valoración que los ciudadanos realizan de la figura monárquica, con una caída en veinte años a la mitad en esa valoración, es imprescindible darles la palabra.

La monarquía forma parte de la herencia del pasado, ha sido una hipoteca con la que hemos convivido a lo largo de estos años, y los españoles tienen derecho a decidir si ya han sufragado suficientemente esa hipoteca. Por eso les pedimos que convoquen ese referéndum.

Y, aunque estoy seguro de que no van a padecer los cimientos de este Parlamento al que venimos a pedir amparo en el ejercicio de nuestras ideas, hoy termino mi intervención diciendo: ¡Viva la República!"