Alberto Garzón responde a de Guindos sobre los resultados de los test a los bancos que "es normal que no estén estresados, los que lo estamos somos los que hemos pagado"

Intervención íntegra del portavoz económico de IU, ICV-EUiA, CHA durante la comparecencia del ministro de Economía y Competitividad en el Congreso para informar de la evolución de la situación económica y, en particular, del sistema financiero 

Señor ministro, ha hecho usted un relato, una descripción de los hechos que creo que pasa en última instancia de la autocomplacencia casi a la euforia en términos de lo que estamos viviendo y de lo que viviríamos en el futuro en función de unas expectativas que son las suyas, pero que nuestro grupo no comparte. 

Señor ministro, en el año 2011 también hubo crecimiento económico y, sin embargo, aquí estamos; estamos tres años más tarde, cuando los indicadores entonces también parecían apuntar una recuperación de la economía. De hecho entonces, por ese Gobierno y en ese momento, se vendía de la misma forma y casi en los mismos términos que ustedes están haciendo en los últimos meses. Pero crecer, ¿para qué? ¿Quiénes son los que están saliendo de la recuperación? 

La verdad es que nosotros pensamos que lo que se está apuntalando es un nuevo modelo de acumulación, un nuevo modelo de crecimiento económico para este país. Lo estamos diciendo en todas las comparecencias de esta legislatura; nunca se nos ha respondido de forma directa, pero al final vamos viendo como poco a poco se va apuntalando ese modelo de crecimiento económico que no hace sino agravar las contradicciones y errores de la inserción de la economía española en la Unión Europea. Porque no estamos avanzando hacia un modelo productivo de alto valor añadido, no estamos avanzando hacia un modelo productivo y una estructura productiva donde la productividad se derive de esa alta tecnología y no de una especie de competitividad basada en los bajos salarios.

 La realidad social, señor ministro, es muy diferente a la que usted ha descrito con sus palabras, no sólo por el desmantelamiento del Estado social. Desde el año 2011 -usted conoce los datos perfectamente- hasta este año ha habido un recorte del 8% en Sanidad, el 19% en Educación, 14% en I+D -y depende cómo lo contabilicemos puede ser mucho más-, 31% en Cultura. Es un desmantelamiento del Estado social, pero en su aspecto laboral y puramente economicista se traduce en salarios de pobreza, en ‘contratos basura’. 

Ya no se trata de un trabajo indefinido, ya no se trata de un trabajo sólido, por decirlo con las palabras de Bauman, ya no se trata ni siquiera de un trabajo líquido; se trata de un trabajo gaseoso basado en contratos por días y contratos por horas. Esa es la realidad social que viven los españoles y eso después se traduce en indicadores de cuántos contratos nuevos hay y cuántos desempleados nuevos hay, cuando la realidad social es muy distinta porque las estadísticas siempre se pueden torturar. 

Yo echo de menos en este Gobierno la sinceridad de otras personas que apuntalan el mismo modelo de acumulación -o apuntalaban- como era Mario Monti. Mario Monti pudo llegar a decir directamente y mandar un mensaje a la juventud italiana -quizá esa sinceridad fuera por cómo llegó él precisamente- y le dijo: Ustedes dejen de acostumbrarse a un trabajo indefinido que es muy aburrido y búsquense entretenimiento en los trabajos precarios, temporales porque esto es lo que hay. Yo sé que no es lo que hay, pero sí sé que es lo que se estaba apuntalando. Y en este país se está diseñando ese escenario laboral generalizado para la mayoría de la población. Por lo tanto, si ese es el horizonte que marcan las políticas del Gobierno, no es un horizonte que pueda tildarse de recuperación ni de economía creciente ni, desde luego, de política creciente. 

Son seis años ya de sacrificios para la mayoría social; seis años de incrementar las políticas de austeridad que -¡qué casualidad!- son en última instancia las mismas políticas que se habían aplicado previamente a la crisis: más liberalizaciones de sectores, más privatizaciones -la última AENA-, más políticas neoliberales que lo que hacen es desmantelar el Estado y quitar los instrumentos y que además tienen errores gravísimos en el modelo de acumulación. 

Lo que estamos entendiendo es que si pretendemos que todos los países de la Unión Europea salgan de la crisis por un crecimiento dirigido por las exportaciones, es decir, que tengan un saldo de exportaciones netas -como usted está intentando decir que tiene que tener España-, usted sabe, porque es pura aritmética, que no todos los países pueden ser exportadores netos porque las exportaciones de unos países son las importaciones de otros. Esa competitividad buscada por la misma fórmula lleva a un error aritmético, matemático, filosófico y, por supuesto, económico. Significa que somos hamsters dentro de una rueda, porque la competitividad no es un estado, es un proceso. Y si estamos en un proceso de competitividad permanente lo que estamos diciendo es que siempre va a caer sobre los salarios.

Nuestro grupo le ha dicho muchas veces que no hay salida aplicando las mismas recetas neoliberales que presionan a los salarios a la baja esperando que eso lleve a una recuperación por la vía de las exportaciones netas. Es imposible aritméticamente para todos los países y, además, es indeseable que lo fuera sólo para España. 

Señor ministro, en su exposición me ha sorprendido que a pesar de la tradición política y de teoría económica a la que usted pertenece no haya hablado, por ejemplo, de las inyecciones de liquidez de los bancos centrales y de los efectos que eso genera. Porque si estamos ante un escenario de recesión, bien sea teórica, bien sea práctica pero que en última instancia se traduce en el empobrecimiento generalizado de la sociedad y, sobre todo, de los sectores que más consumo hacen respecto a su renta, lo que tenemos es que todas las inyecciones y toda la política monetaria son inútiles porque no van a traducirse en un incremento de la economía real. Ese dinero del sistema financiero no va a llegar al sistema de la economía real porque, como usted sabe, los empresarios financieros, los bancos, sólo invierten en función de las expectativas de beneficio y no hay expectativas de beneficio, al menos no en este país porque está sometido a las políticas de austeridad. 

Sin embargo, ese dinero se está amontonando en los mercados financieros, especialmente en aquellos que no son accesibles para los minoristas, es decir, los mercados más complejos: los mercados de derivados, los mercados de deuda más complejos, que en última instancia suponen una reducción también de la prima de riesgo porque es mucha liquidez. Pero también supone un enriquecimiento de aquellas familias del ingreso también es muy importante en términos financieros, es decir, se incrementa la desigualdad. 

Estamos ante un fenómeno de trampa de la liquidez. Si no se ataca el problema real, que es que se está empobreciendo la población, todo el dinero que se lance sólo generará flujos financieros, y esas ‘burbujas financieras’ acabaran estallando. Entonces no nos valdrán de nada los test de estrés; test de estrés que, por supuesto, cómo no van a salir genial para los bancos españoles. Es impensable que pueda ser de otra forma. Desde el año 2008 a 2013 España ha dedicado 90.000 millones en capitalización del sistema financiero, 940.000 millones en garantías y avales y 418.000 en préstamos; en total, más otras partidas, hay más de 1,5 billones de euros dedicados al saneamiento del sistema financiero. Es normal que no estén estresados, los que estamos estresados somos los que lo hemos pagado por otros mecanismos. Los bancos no pueden estar estresados después de cinco años de ayuda permanente por todo tipo de mecanismos. 

Ahora bien, esa ‘burbuja financiera’ se está gestando y puede estallar en cualquier momento -usted sabe que los economistas en este punto somos como los geólogos, es decir, podemos decir qué condiciones se dan para que estalle o no estalle o evolucione o no evolucione un volcán, pero no podemos precisar la fecha o la hora-, y lo que se está generando es un incremento de las posibilidades de que ocurra un ‘cisne negro’, es decir, de que finalmente se produzca una crisis financiera que haga que todos estos test de estrés no sirvan absolutamente para nada, como, por cierto, no sirvieron los anteriores. Porque hasta Bankia llegó a aprobar los test de estrés y, al final, lo que teníamos era el agujero inmenso de Bankia. Por lo tanto, a nuestro juicio no cabe euforia y optimismo porque lo que hay que observar es la realidad social, y cuando hablamos de economía los fundamentos económicos y muy particularmente el modelo de acumulación. 

También me ha sorprendido, señor ministro, que en todo su discurso no haya hablado de la corrupción; un elemento que a la gente le preocupa, pero no sólo porque le preocupe a la gente, sino porque, ¿acaso se puede pretender que no está vinculada a la economía, que el Ministerio de Economía no tiene nada que decir sobre la corrupción? Porque todos los casos que corrupción tienen que ver con la utilización de mecanismos económicos, financieros y fiscales: paraísos fiscales, ingeniería financiera, ingeniería fiscal, todo eso son los mecanismos que evidentemente son competencia del Ministerio de Economía y que sirven para llevar a cabo procesos y tramas de corrupción. 

Pero, además, es obvio que aunque la corrupción en nuestro país no es generalizada, no es de todo el mundo, sí es estructural porque ha servido también para lubricar los beneficios bancarios, los beneficios de las grandes empresas y los beneficios de algunas familias durante la época de la burbuja inmobiliaria con un papel fundamental de las cajas de ahorro. 

Hemos tenido oportunidad de debatir esto durante mucho tiempo y, sin embargo, no hemos visto en su discurso ninguna mención a uno de los elementos que están explicando el panorama político, que están explicando qué era el milagro económico español del Partido Popular y qué era la Champions League del Partido Socialista porque esto es lo que había en el fondo. Lo conocemos ahora, es verdad; y no es de ahora, es de entonces. El Ministerio de Economía tiene que hacer una reflexión respecto a cómo es posible que se utilicen los mecanismos financieros para estos fines, qué responsabilidad tiene el Ministerio de Economía y qué puede hacer para evitarlo. 

Termino con dos cuestiones. El FROB tiene en su posesión toda la información relacionada con los instrumentos de las cajas de ahorros nacionalizadas, que es donde estaba fundamentalmente la trama de corrupción. Era el mecanismo que unía a una élite política y económica para hacer determinados contratos y, a partir de un endeudamiento que estamos pagando el conjunto de la economía, poder hacer las tramas de corrupción que hoy estamos conociendo. Particularmente hay una muy notable por su envergadura y su tamaño, que es Bankia. Yo le transmito como ciudadano la necesidad de conocer lo antes posible todas las operaciones irregulares que hayan tenido que ver con ello, pero también se lo transmito porque hay responsables que tomaron esas decisiones y esos préstamos que pertenecían a Izquierda Unida, y también se lo digo como militante de Izquierda Unida, es decir como alguien que quiere conocer si esas personas han participado ya no sólo de la responsabilidad del fracaso de Bankia, sino también de los posibles casos de corrupción. 

Pero no queremos conocerlo dentro de cinco o diez años, sino lo antes posible por salud democrática. Queremos saber si hay préstamos irregulares; queremos saber si hay préstamos concedidos a determinadas personas, a grandes fortunas; queremos saber las condiciones de esos préstamos irregulares; queremos que el FROB sea rápido porque es el Gobierno de España en última instancia y nos parece muy relevante y muy necesario que así sea.

 Termino con una cuestión que tampoco he escuchado y que me parece espectacularmente escandalosa, Endesa, señor ministro. Mañana se consolida un reparto de dividendos de 14.000 millones de euros de una empresa que era de todas y todos los españoles y que realmente se está desmantelando. Si es que va en contra de su discurso, señor ministro; si es que usted habla aquí de internacionalización y aquí tenemos la fragmentación en función de intereses puramente económicos y, además, utilizando ingeniería financiera y fiscal para tomar el pelo a los españoles. Para ello tiene que endeudarse con ENEL, y el dividendo se reparte a ENEL. Seguramente es una cuestión legal, pero es una estafa del copón clarísima. Además, estamos hablando de una compañía que es estratégica. 

En nuestro país hay un 17% de los hogares con pobreza energética y tenemos a una de las empresas que podría haber sido la solución, pero que no lo fue porque se privatizó hasta el 66% que quedaba público con el Partido Socialista y el resto con el Partido Popular. Y ahora, encima, se desmantela de mala forma, sólo para salvar a la propia ENEL. Quiero escuchar su opinión, además desde su perspectiva política. Yo tengo la mía y creo que las empresas energéticas tienen que estar nacionalizadas porque es un recurso fundamental y tenemos un artículo en nuestra constitución, que es el 128, que dice que toda la riqueza del país debe estar subordinada al interés general. Pero quiero escuchar también su opinión desde su perspectiva política sobre qué está pasando con las grandes empresas que se supone que eran españolas y que ahora son el motivo de un mercadillo para capitales financieros de una minoría social está fuera de las fronteras. Quiero conocer esa opinión y creo que hoy es un día espectacularmente bueno para que usted pueda hacerlo.