Javier Couso: “Bosnia no puede seguir siendo un juguete en manos de la Unión Europea”

El eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso advirtió ayer a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que su “nuevo enfoque” de la relación comunitaria con Bosnia debe ser revisado, porque el país balcánico “no puede seguir siendo un juguete en manos de la UE”.

Esa nueva postura de la UE con respecto a Bosnia está basada en la simplificación de las estructuras institucionales del país, algo que para Couso, que es vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, demuestra que la Unión tiene “serios problemas a la hora de establecer un relato creíble sobre los Balcanes". La estructura de Bosnia, dijo el eurodiputado de IU, “es fruto de las políticas de las grandes potencias”, pero "Bosnia no puede seguir siendo una colonia" de la UE.

“Europa no tiene autoridad moral para dar lecciones a ese país balcánico acerca de su estructura. ¿Es que no tenemos estados federales con estructuras tan o más complejas que la de Bosnia?", se preguntó. "Sí", respondió, "pero nadie habla de simplificar su estructura institucional".

La estructura política de Bosnia y Herzegovina se definió tras las negociaciones de Dayton entre los líderes serbios, bosnios y musulmanes, con la mediación de Estados Unidos. En aquella ocasión, se acordó la constitución de dos entidades: una federación croata-musulmana (compuesta a su vez por diez cantones que gozan de amplia autonomía) y una entidad serbia con estructura unitaria. A nivel estatal, todos los órganos de ese país se rigen gracias a la llamada "llave étnica", que consiste en la rotación de cargos por parte de miembros de las tres comunidades.

Para Couso, "a pesar de que hay un compromiso en el apoyo a la unidad del país" por parte de las instituciones europeas, "la historia demuestra que la UE es poco fiable en la región balcánica", en referencia a la gestión de la crisis de Kosovo, un Estado autoproclamado y con reconocimiento limitado. Esto llevó a Couso a lanzar otra pregunta: "¿Cómo ayudar a los bosnios a construir el país que quieren y no un país impuesto al servicio de intereses foráneos?".

Para el vicepresidente de la Comisión de Exteriores, "la situación de Bosnia trasciende al propio país y es un pequeño ejemplo de cómo se las gasta una Unión Europea hipócrita e incoherente en su política exterior".

"¿Es creíble apoyar la división étnica y sectaria de toda una sociedad para luego comprometerse con su unidad? ¿Es compatible ese compromiso, proclamado hacia Bosnia, con el reconocimiento de Kosovo por parte de la mayoría de los Estados de la UE? Europa lleva muchos años ya experimentando con los Balcanes. Ya es hora de que dejen a esos pueblos en paz para que se centren en su desarrollo y lleven a cabo su propias formas de convivencia", sentenció.