Vallina llama al boicot comercial y reclama sanciones para Israel en el segundo Congreso de apoyo a los presos palestinos que se celebra en Berlín

Vallina exige que la UE acabe con el Acuerdo de Asociación

La eurodiputada de Izquierda Unida Ángela Vallina ha llamado esta mañana al boicot comercial y ha reclamado sanciones económicas contra Israel en una intervención durante la celebración del segundo congreso de apoyo a los presos palestinos que se celebra este fin de semana en Berlín.

La eurodiputada, que forma parte de la delegación de relaciones con Palestina del Parlamento Europeo, ha sido invitada a esta reunión anual organizada por la coalición europea de apoyo a los presos palestinos, cuyo objetivo es visibilizar y concienciar sobre la situación desesperada que sufren miles de palestinos, detenidos arbitrariamente por el Ejército israelí.

Vallina ha comenzado su discurso exponiendo cómo la Unión Europea se ha convertido en “un socio clave para Israel”, con un volumen de intercambios comerciales que roza los 30.000 millones de euros, gracias al Acuerdo de Asociación firmado en 1994. Este acuerdo, pese a estar congelado desde el año 2009 tras la operación Plomo Fundido que arrasó la Franja de Gaza, sigue hoy vigente incluso cuando es indiscutible que Israel ha violado sistemáticamente el artículo número 2, que establece que las relaciones se sustentan en el respeto de los derechos humanos. “La UE tiene la UE tiene a Israel dentro de los 16 países con los que desde el año 2004 celebra un acuerdo de la Política Europea de Vecindad.

Este programa impulsa relaciones con Estados cercanos geográficamente para profundizar en las reformas democráticas y económicas. La UE, de forma directa y a través del Instrumento Europeo de Vecindad (IEV) financia anualmente de forma directa con 2 millones de euros a Israel, además de los acuerdos comerciales preferenciales”, ha explicado Vallina.

La eurodiputada de IU, ha denunciado, por otra parte, que la UE siga “inyectando dinero público para financiar, por ejemplo, a las empresas científicas israelíes con una dotación que ronda los 490 millones de euros”.

“Este trato preferencial”, ha dicho Vallina, resulta “cuanto menos chocante”, por hechos como que Israel es “con mucho, la economía más potente de los 16 países que forman parte de ese acuerdo de Vecindad. Todos estos datos, se refuerzan, ha afirmado Vallina, con el apoyo que recibe Israel de los Estados de la UE y con la excesiva cautela de la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini.

La jefa de la diplomacia europea, ha dicho Vallina, “reitera constantemente a las preguntas que hemos presentado desde nuestra delegación que el Acuerdo de Asociación está suspendido desde 2009”. Sin embargo, ha dicho la europarlamentaria, “como hemos visto, eso no implica que el Gobierno israelí no siga beneficiándose de los acuerdos comerciales preferenciales, sino todo lo contrario”.

“No entendemos –ha añadido- cómo, pese a que la propia Mogherini reconoce, y cito textualmente, que la UE se opone firmemente a la política israelí de asentamientos y proclama que son ilegales a la luz del Derecho Internacional, la Unión pueda seguir manteniendo una relación tan estrecha con Israel”. Vallina ha ido más allá y ha apuntado que en el fondo, el elemento esencial para que el Acuerdo de Asociación siga en pie es que sólo el Consejo, formado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, puede romperlo.

“Esta es la clave. Tenemos un bloqueo sistemático del Consejo de la Unión Europea, la institución que representa a los Estados, puesto que prima los intereses económicos que tiene con Estados Unidos, quien a su vez es el principal defensor de Israel, para no aplicar sanciones como sí han hecho conscientemente en otros casos como en el de Rusia. Todo es geopolítica, no son los derechos humanos lo que se está defendiendo”, ha lamentado.

En el Parlamento Europeo, además, “esta posición se ve reforzada por la mayoría parlamentaria que apoya a Israel, especialmente el Partido Popular Europeo, y los ultraconservadores del ERC”, ha recordado. Vallina ha informado que el pasado mes de enero, 57 eurodiputados enviaron una carta a Mogherini exigiéndole la ruptura de las relaciones, pero ha vuelto a lamentar que la jefa de la diplomacia europea siempre responda a esta cuestión con un simple: “La UE apuesta por el diálogo como mejor forma de solución del conflicto”.

“¿Cómo se puede defender esta postura? ¿Se permitiría este tipo de comportamiento a otro país que no fuera Israel?”, se ha preguntado. La respuesta es no, ha dicho. “Se están permitiendo violaciones sistemáticas del derecho internacional: respeto del principio del pueblo palestino a la libre determinación; el IV Convenio de Ginebra; la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, donde se prohíbe la ocupación y consiguiente apropiación de los recursos naturales; la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de Naciones Unidas sobre el estatuto internacional conferido a Jerusalén; la opinión de la Corte Internacional de Justicia de 9 de julio de 2004, denunciando como ilegal la construcción del muro de Cisjordania; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos... Definitivamente, como decimos en mi país, "no hay más ciego que el que no quiere ver”, ha afirmado.

Como medida de presión, ha dicho Vallina, está el potenciar la triada BDS, es decir, “boicot, desinversiones y sanciones. “Debemos trabajar el boicot a los productos israelíes, las sanciones económicas -especialmente rompiendo el acuerdo preferencial ante un estado genocida-, así como las desinversiones de empresas europeas”, ha reclamado. Para ello, ha cerrado su discurso, “la mejor herramienta es seguir ahondando en las redes de trabajo y solidaridad para que la opinión pública europea se posicione activamente en favor de la causa palestina, en vez de mantener la doble moral de muchos de sus representantes políticos”.