Garzón advierte por carta a Ana Pastor del notable empeoramiento de las condiciones laborales del personal de limpieza y restauración del Congreso

El coordinador federal y portavoz parlamentario de IU pide a la presidenta que la Mesa de la Cámara Baja proceda “de manera inmediata a iniciar las actuaciones oportunas de cara a que las empresas responsables de los servicios” mejoren estas condiciones porque, de otra forma, “el Congreso estaría siendo cómplice de la precariedad laboral, la temporalidad y unas condiciones poco dignas y poco ejemplares de trabajo para dos cuerpos profesionales fundamentales para la buena marcha de las Cortes Generales”

El coordinador federal y portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha dirigido una carta a la presidenta del Congreso en la que solicita a Ana Pastor “que ponga todos los medios a su alcance para garantizar unas condiciones laborales dignas al personal de restauración y limpieza” de la Cámara Baja, “con especial atención a los cambios que se dan en la época estival y en aquellas ocasiones en las que la actividad plenaria y de comisiones disminuye”.

Garzón traslada de esta forma el respaldo de IU y se hace así eco de las demandas que, con poco éxito, vienen realizando los/as representantes de los/as trabajores/as que prestan estos servicios en las distintas dependencias parlamentarias de la Carrera de San Jerónimo. El máximo responsable de IU advierte del notable empeoramiento de las condiciones laborales debido, principalmente, al incumplimiento de las condiciones a las que se comprometieron las empresas contratistas que ganaron los concursos para dar estos servicios, sin que los órganos de gobierno y control del Congreso pongan los medios para evitarlo.

De ahí que Alberto Garzón traslade a Ana Pastor la necesidad de que la Mesa del Congreso debería “proceder de manera inmediata a iniciar las actuaciones oportunas de cara a que las empresas responsables de los servicios mejoren las condiciones laborales en las que los profesionales tienen que desarrollar sus funciones, así como poner las bases para la recuperación pública de unos servicios que requieren dignidad laboral en esta institución fundamental del Estado que es el Parlamento”.

El portavoz parlamentario de IU recuerda en su escrito que en estos meses estivales “a pesar de que la convocatoria plenaria y de comisiones disminuye su ritmo, el uso de las instalaciones continúa, con notable actividad por parte de todo el personal que trabaja en los distintos edificios que conforman el Congreso. Sin embargo las plantillas de personal de restauración y de limpieza afrontan esta situación cada vez más precarizadas y, en algunos casos, con notables reducciones”.

Expone, tras las consultas previas realizadas para conocer directamente los problemas que se suceden, que en el caso de la restauración “se está perdiendo la continuidad en los contratos y, así, los trabajadores que se marchan con contratos indefinidos son sustituidos generalmente por nuevos contratados eventuales”, lo que genera “inestabilidad, inseguridad, precariedad y descontento”.

Apostilla que los contratos temporales que “se están extendiendo peligrosamente entre la plantilla” se han pasado a realizar “ya no sólo por meses, sino incluso por días”, con el encadenamiento de sucesivos contratos de muy corta duración a lo largo del año.

Además, a modo de ejemplo, expone a la presidenta del Congreso según los datos recabados que “desde el 1 de enero de 2017 a los nuevos contratados se les ha quitado el plus de transporte” lo que supone que la media de su sueldo ronde los “800 euros netos mensuales de salario”.

“Por su parte -prosigue en su misiva-, el personal de limpieza se encuentra bajo mínimos en verano, teniendo que cubrir más despachos, plantas, servicios y espacios con menos personal cuando, recuerdo, el trabajo en esta época del año continúa. Esto se une a una plantilla cada vez más reducida, que no repone adecuadamente las jubilaciones que se producen”.

Garzón detalla que “la inestabilidad y precariedad están a la orden del día en los contratos del personal de limpieza a lo largo de todo el año, más allá de la época estival. Tengamos en cuenta que se les suele contratar por apenas dos horas al día, con sueldos en ocasiones menores a 300 euros mensuales y con la modalidad del despido y recontratación instalado como forma de evitar vacaciones pagadas. Se les exige en todo momento cumplir con unos tiempos muy ajustados, por lo que realizan su trabajo supervisados bajo una presión marcada además por la temporalidad y los bajos salarios”.

El portavoz parlamentario de Izquierda Unida concluye que los órganos de gobierno de la Cámara Baja deben tomar cartas en el asunto de inmediato ya que, de otra forma, “el Congreso de los Diputados estaría siendo cómplice de la precariedad laboral, la temporalidad y unas condiciones poco dignas y poco ejemplares de trabajo para dos cuerpos profesionales fundamentales para la buena marcha de las Cortes Generales y que, sin embargo, suelen resultar invisibilizados”.