El Área de Educación de IU respalda la Huelga Feminista y suma a las denuncias para el 8M las “carencias y demandas clave del ámbito educativo”

Considera que la Educación “debe estar al servicio de las personas” y que las situaciones de violencia contra las mujeres “necesitan de propuestas educativas ideológicamente críticas, científicamente rigurosas y políticamente valientes”

El Área Federal de Educación de Izquierda Unida, desde la convicción de que la Educación es clave para la transformación social, se suma a la Huelga Feminista convocada a nivel internacional para el próximo 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, que cuenta también con el apoyo de organizaciones políticas, sociales y sindicales.

IU comparte las denuncias que se busca poner de manifiesto con la huelga sobre las “desigualdades y violencias estructurales de base patriarcal”, así como la reivindicación de un “nuevo modelo social, justo, democrático y mucho más igualitario”. De la misma forma, el Área Federal de Educación quiere compartir este importante momento de lucha del 8M y poner sobre la mesa carencias y demandas clave del ámbito educativo:

•    La escuela, como espacio de socialización primaria de los niños y niñas, es un lugar fértil donde proponer roles de género diversos e igualitarios desde las etapas más tempranas. Reclamamos, por tanto, que en el ámbito escolar se asegure una auténtica educación para la igualdad entre mujeres y hombres.

•    La legislación en materia de igualdad (Ley 2007) y prevención de violencia (Ley 2004) se ha incumplido en casi todos los aspectos referidos al ámbito educativo, entre ellos:

-    Atención especial en los currículos, en todas las etapas educativas, al principio de igualdad entre mujeres y hombres, e inclusión en los planes de estudio de enseñanzas en materia de igualdad.

-    Inclusión de la coeducación en la formación inicial y permanente del profesorado.

-    Eliminación de estereotipos sexistas de los materiales educativos.

-    Adopción de medidas para la coeducación en los Consejos Escolares.

-    Elaboración de informes periódicos sobre las políticas aplicadas.

-    La promoción de la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los órganos de control y de gobierno de los centros docentes.

-    Las convocatorias de pruebas selectivas para el acceso al empleo público acompañada de un informe de impacto de género.

-    Implicación de la Inspección Educativa para que se cumpla lo establecido.

-    Los medios de comunicación de titularidad pública velarán por la transmisión de una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de mujeres y hombres en la sociedad.

El incumplimiento de estas medidas impide la aplicación de pedagogías críticas y feministas en la escuela y otros ámbitos sociales, que contribuyan a erosionar las relaciones asimétricas de las desigualdades sociales.

•    Para eliminar la violencia de la vida de las mujeres en sus distintas dimensiones tenemos la obligación de generar, desde todos los ámbitos educativos, el rechazo de la sociedad entera a la cultura patriarcal. Los asesinatos, violaciones, prostitución, pornografía deben de ser abordados como graves problemas sistémicos, estructurales, que necesitan de propuestas educativas concretas, ideológicamente transformadoras.

•    Las leyes educativas vigentes establecían los principios de coeducación e igualdad efectiva entre mujeres y hombres sobre el papel, siendo estos principios sistemáticamente ignorados en la práctica.

•    La educación afectivo sexual tiene escaso e inadecuado tratamiento en nuestro sistema educativo. Necesitamos que se eduque a los niños contra unas masculinidades violentas, posesivas, dominantes, y a las niñas para desarrollar su individualidad y salir del marco del amor romántico; que se ofrezca un tratamiento de la sexualidad libre de miedos y tabús, de ‘lgtbfobias’, de un enfoque coitocéntrico y heteronormativo en las relaciones sexuales.

•    El aumento de apoyo económico institucional a la red de escuelas concertadas, mayoritariamente de ideario católico, es un obstáculo para la igualdad. Además se avalan y financian con dinero público prácticas como la separación del alumnado por sexo, contribuyendo a fomentar la distancia entre hombres y mujeres, a dificultar la convivencia y la relación con personas de género y orientación sexual distinta. Del mismo modo las clases de Religión no están sujetas a ninguna limitación de contenidos y materiales didácticos para que respeten cuestiones básicas en materia de igualdad de género. Por todo ello reivindicamos una educación pública y laica que eduque sin dogmas y elimine toda forma de adoctrinamiento.

•    La actual LOMCE obliga al alumnado a diferenciar sus itinerarios de estudio desde edades más tempranas; cuanto antes se produce esta diversificación formativa, más estereotipadas son estas decisiones en función del sexo. Esta segregación horizontal se prolonga hasta los estudios superiores, con una marcada división sexual en la elección formativa y la existencia del techo de cristal a la hora de investigar o promocionar en la Universidad.

•    La relación entre iguales en la vida pública y privada es ignorada en el currículum escolar: identidades, afectos, sexualidad, modelos de familias, embarazos no deseados, aspectos básicos de la vida cotidiana como los trabajos de cuidados, imprescindibles para nuestra existencia.

•    En el ámbito universitario, las normativas de permanencia dificultan mucho las matrículas parciales y presionan un modelo de estudio exhaustivo y de plena dedicación, impidiendo la conciliación y el acceso a formación superior de muchas mujeres que tienen otras cargas laborales o familiares. De la misma manera, las estudiantes nos vemos sometidas a una triple explotación (estudiantes, trabajadoras y cuidadoras) que nos aboca a una precariedad vital absoluta.

•    La Educación de personas adultas debe dejar de vincularse a los servicios sociales. La educación a lo largo de la vida es un derecho fundamental, que afecta especialmente a las vidas de las mujeres.

•    Las carencias en los servicios públicos del ámbito escolar como la oferta claramente insuficiente de plazas públicas en Educación Infantil de 0 a 3 años, de comedores escolares en Secundaria, el horario de apertura de los centros, son un escollo para la conciliación familiar y laboral. Tanto estas carencias como los recortes llevados a cabo en servicios públicos se cubren, sobre todo, a costa del trabajo de las mujeres.

•    Los brutales recortes presupuestarios en Educación no permiten la aplicación de metodologías participativas y el trabajo en equipo, que otorgan mayor implicación y protagonismo de las niñas en el aula, repercutiendo en su autoestima y proyección futura. Pedimos el 7% del PIB en Educación, empezando por aplicar con carácter inmediato la media de los países europeos, frente al 3,9% actual

•    La precarización del trabajo docente es un lastre para el futuro de toda la sociedad, pues tiene repercusión directa en la calidad de la educación y en su impacto social. La mayor parte del trabajo docente no dispone de planes de prevención de riesgos, ni de planes de igualdad, obligatorios para empresas de más de 200 trabajadores. Se perpetúan así  situaciones de discriminación laboral para las mujeres, como es el caso de las trabajadoras interinas y la irregular consideración de las bajas por maternidad, que perjudica su futuro laboral.

•    El pacto educativo que se está negociando a puerta cerrada y de espaldas a la comunidad educativa ignora las demandas aquí expresadas, no tiene en cuenta las necesidades sociales; reduce la calidad educativa a cuestión de marketing y competición por el éxito social.

Desde Izquierda Unida creemos que la Educación debe estar al servicio de las personas. La lógica competitiva no favorece el bienestar, el cuidado de la vida, la justicia social que nosotras y nosotros defendemos. Las situaciones de violencia que hoy vivimos las mujeres necesitan de propuestas educativas ideológicamente críticas, científicamente rigurosas y políticamente valientes.

El 8 de Marzo llenaremos las calles por una educación pública integral, gratuita y laica, feminista y democrática, que acoja la diversidad de identidades y afectos, que transmita sin paternalismos el legado de las mujeres en la historia, la ciencia y la cultura.