¿Qué es la deuda externa? Conoce más sobre ella y actúa para conseguir su condonación

Un amplio grupo de organizaciones y movimientos sociales convoca, dentro de la campaña ¿Quién debe a quién?, la “Semana de Acción Global contra la deuda externa” en más de 10 ciudades españolas, entre el 14 y el 21 de octubre.

Esta semana reivindicativa da respuesta al llamamiento conjunto que centenares de organizaciones hicieron en el último Foro Social Mundial de Nairobi. El objetivo de las cinco jornadas de actividades participativas, divulgativas, lúdicas y de reivindicación es denunciar a los gobiernos, la banca internacional, las corporaciones transnacionales y las organizaciones multilaterales por el saqueo y la ilegitimidad de la Deuda Externa.

Te damos las claves para que conozcas más sobre la Deuda Externa y las razones por las que hay que acabar con ella:

¿Qué es la Deuda Externa?

Tal y como explica Iolanda Fresnillo, investigadora del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), la Deuda Externa se refiere a las deudas contraídas por los países empobrecidos con las instituciones multilaterales, como el FMI, los bancos del Norte y los Estados del Norte, como, por ejemplo, el Estado español. “La Deuda que tienen ahora los países del Sur es la acumulación de los préstamos contraídos a partir de los años 70 y los que se siguen contrayendo ahora. La Deuda nació como tal en la década de los 70 pero la realidad es que los países empobrecidos siguen hoy endeudándose”, añade Fresnillo.

¿Por qué es ilegítima?

Sobre todo por las condiciones en las que se contrajeron estas deudas. La crisis del petróleo en los años 70, provocada por los países ricos, resultó especialmente desventajosa a los países empobrecidos debido al aumento de precios de los alimentos, la merma en la capacidad de ahorro y la desatención de las inversiones necesarias para conseguir el aumento de la producción. Para ellos la crisis energética provoco un déficit en la balanza de pagos, además del incremento del nivel de endeudamiento externo. No se pudo seguir sosteniendo el consumo de petróleo de los países en desarrollo, lo que agravo su problema de la liquidez internacional.

"Los préstamos se contrajeron y se permitieron contraer pese a saber que ocasionarían serios problemas a la economía y al desarrollo del país que los solicitaba. Los países empobrecidos, en muchas casos, no sabían los efectos que dicho crédito les ocasionaría", explican desde “¿Quién debe a quién?”.

¿En qué medida es clave la condonación de la Deuda Externa para que los países empobrecidos dejen de serlo?

Por un lado la Deuda Externa supone una extracción de recursos de países del Sur muy superior a la ayuda oficial al desarrollo que reciben. En una proporción de casi cinco veces más gasto, que podría dedicarse a cubrir necesidades básicas en lugar de a pagar las deudas. El ODG también critica que la Deuda Externa se ha convertido en un “mecanismo de control”. “Los programas de alivio de la Deuda y los préstamos de los países del Norte traen consigo líneas de comercio y medidas económicas y políticas neoliberales en los países del Sur que profundizan su endeudamiento”, explican los responsables de la campaña “¿Quién debe a quién?”.

Una vez condonada la Deuda, ¿volvería a comenzar el proceso de endeudamiento de los países del Sur de nuevo?

Plataformas como “¿Quién debe a quién?” no sólo defienden la simple condonación de la deuda, sino que exigen iniciativas para que no se vuelvan a dar estas situaciones, como la realización de auditorías integrales de la Deuda, el reconocimiento y la anulación de todas las deudas ilegítimas y el reconocimiento y restitución de las deudas históricas, sociales y ecológicas de las cuales son deudores los países del Norte. “No es una cuestión de solidaridad o de caridad, sino de justicia”, remarca Fresnillo. “Los países ricos deben cumplir las condenas que se fijen y retornar el dinero que fue robado al Sur. A la condonación de la Deuda debe acompañarle un precedente que impida que se vuelvan a dar los mecanismos de endeudamiento. Debe darse una reforma de los procesos de financiación internacional y una reformulación de los organismos multiraterales. Al Estado español, por ejemplo, le exigimos que acabe con los créditos de Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD)”, explican desde el ODG.

¿Cuál es la opinión de los gobiernos de los países enriquecidos?, ¿y la de las entidades financieras?

Desde el ODG denuncian la actitud de gobiernos como el del Estado español que “se ponen la careta de solidarios y anuncian a bombo y platillo cualquier pequeño canje o pequeña acción”, pero que no van más allá y no se atreven a dar pasos “realmente transformadores”. “No se atreven a dar un paso adelante y comenzar con las auditorías, no se atreven a reconocer que existen deudas legítimas”, añade Fresnillo. En cuanto a las entidades financieras, los movimientos y plataformas explican que su actitud es aún más “dañina”. “Instituciones como el Banco Mundial y el FMI sientan cátedra en este tema. Las condiciones que ellos imponen acaban siendo copiadas por los gobiernos de los estados”, comentan desde el ODG.

¿Cuál es el posicionamiento de ONG y movimientos sociales?

Las ONG y asociaciones que trabajan por la derogación de la Deuda Externa aseguran que existe un gran consenso entre ellas. “Trabajamos conjuntamente en campañas internacionales de reconocimiento de la deuda ilegítima y el eje de nuestras acciones tienen un eje común”, explican desde el ODG. Aunque cada uno con su estilo, las bases de las que parten los movimientos sociales son similares y se asientan en la cancelación de la deuda por una razón de justicia y en la exigencia de la realización de auditorías.

Actualmente está en activo la campaña “¿Quién debe a quién?” que es la que pone en marcha las iniciativas que llenaran un buen número de ciudades de todo el mundo la semana del 14 al 21 de octubre. Otras entidades como Intermón Oxfam y muchas otras han puesto también en marcha varias iniciativas a favor de la abolición de esta deuda, como “Sin duda sin deuda” o “Corta con la deuda”.